Amigo Rory:
el otro día tuve que bajar al sur, al norte del sur, por negocios y en el autobús reconocí aquella chaqueta que tu conociste de la que no me deshago; era verde oscuro y entallada, tenía los cuellos anchos que se doblaban y además abrigaba mucho. El muchacho que viajaba a mi lado la había colgado del respaldo del asiento del que viajaba delante suyo, como si nada. El caso es que entablamos conversación: todo empezó cuando yo le empecé que había tenido una chaqueta, si no igual, muy parecida a aquella, y de ahí en adelante “... the sound of the engine, the sound of the tyres, and the snow.”.
Me dijo que era poeta, lo cual no me sorprendió; te mando un par de estrofas que le haz lo que te digo y nadie saldrá herido.
De todo corazón:
Iván.
hasta que pueda cantarle a la vida,
hasta que muera y un buen amigo decida
sacar a la luz mi corazón.
Un corazón negro no puede cantarle a la vida,
un corazón negro no tiene corazón.
Voy a dejar de escribir
hasta que amanezca un buen día
y me sorprenda tomando el sol.








