CORRESPONDENCIA:

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lunes 24 de diciembre de 2007

El traje negro de Spiderman

Amigo Rory:

feliz año.

Te escribo desde la casa de mis padres (sí, has leído bien: desde la casa de Roca, al norte del norte), que hacía bastante tiempo que no volvía y, desde que me separé de Sylvia me cuesta mucho trabajo mirar solamente hacia delante. El caso es que mi visita coincidió, tú ya sabes que porque estaba escrito, con la de mi hermano mayor Wayne, que hacía todavía más tiempo que no abrazaba a los viejos. Cuando llegué me alegré con la sorpresa y pensé que unos días bajo el mismo techo nos ayudarían a recuperar parte del trato perdido, pero, salvo por una tarde que compartimos frente a la pantalla de la tele con la excusa de jugar a la antigüa videoconsola, nuestra visita discurrió por caminos separados. Ahora él ya está de vuelta en la isla con su mujer, y yo ya he decidido que me voy mañana; vivir aquí siempre ha sido tan cómodo... Tan cómodo como el traje negro de Spiderman.
Ah, casi se me olvida: ayer por la noche quedé con Paul, mi amigo de la infancia y cuando me iba para casa ¿a qué no sabes a quién me encontré? A Winnie, que también había venido a visitar a sus padres. Nos tomamos una cerveza en el único bar que encontramos abierto y estuvimos hablando de los viejos tiempos... Fue bonito; la conversación de contacto duró poco y a continuación nos pusimos manos a la obra con todos los tópicos de amantes que se encuentran al cabo de los años: yo no tardé mucho en romper el hechizo verbalizando la situación y ella, levemente sonrojada, alabó mi talento para cagarla recordándome que en nuestra primera cita le pedí permiso para besarla.
Bueno, amigo Rory, como te decía mañana ya me marcho y no me preguntes hacia dónde porque este canal no es seguro y esos hijos de puta me tienen muchas ganas.

Un abrazo:
Iván.